Hoy es noche de tormenta y aunque la lluvia ha cesado continúan los fuertes vientos.
Me pregunto qué relación tiene la tempestad con el alma que basta con mirar el desliz de las gotas por la ventana para formar nudos en la garganta.
El cielo grita, los árboles tiemblan, se quiebran sus ramas se caen sus hojas. El cuerpo tiembla, se quiebran la memoria y se caen los recuerdos.
El viento sopla, susurra nuestros nombres, cala los huesos, enfría el cuerpo y calienta el corazón.
En el techo se forman nuevas grietas, caen las gotas, tic tac, cual segundero de reloj, en el pecho se forma un sollozo, los ojos enrojecen y caen las lágrimas.
Se inundan las casas, se desbordan las calles, se inunda el pensamiento y se desbordan los sentimientos.
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